“Es Dios quien llama al sacerdocio y es él también el que acompaña y forma al seminarista en su proceso hasta la ordenación” (RIS 295)

 

  • LA FORMACIÓN HUMANA,FUNDAMENTO DE TODA FORMACIÓN SACERDOTAL
  • LA FORMACIÓN ESPIRITUAL: EN COMUNIÓN CON DIOS Y A LA BUSQUEDA DE CRISTO
  • LA FORMACIÓN INTELECTUAL: INTELIGENCIA DE LA FE
  • LA FORMACIÓN PASTORAL: COMUNICAR LA CARIDAD DE JESUCRISTO, BUEN PASTOR.

“Es Dios quien llama al sacerdocio y es él también el que acompaña y forma al seminarista en su proceso hasta la ordenación” (RIS 295)


LA FORMACIÓN HUMANA,FUNDAMENTO DE TODA FORMACIÓN SACERDOTAL

Sin una adecuada formación humana toda formación sacerdotal estaría privada de su fundamento necesario. El presbítero, llamado a ser <> de Jesucristo, Cabeza y Pastor de la Iglesia, debe procurar reflejar en sí mismo aquella perfección humana que brilla en el Hijo de Dios hecho hombre. Por lo tanto, la finalidad de esta área de formación se inclina más por hacer del candidato un hombre responsable y capaz de obrar libremente y que sepa tomar sus decisiones ponderadas a través del ejercicio de estas virtudes: sinceridad, libertad (exige que la persona sea dueña de sí misma y que esté abierta a los demás), afán de justicia, sentido de austeridad, iniciativa, colaboración, madurez afectiva (tiende a la comprensión y realización del amor verdadero y responsable) , sano juicio, etc. Que todo su actuar siempre sea por motivos sobrenaturales y dando importancia a la vida de comunidad ya que el sacerdote es llamado a vivir en comunión con los demás. (PDV 43-44; 0T 11)

LA FORMACIÓN ESPIRITUAL: EN COMUNIÓN CON DIOS Y A LA BUSQUEDA DE CRISTO

La formación Espiritual ha de estar en conexión con la Intelectual y la Pastoral y ha de darse sobre todo con la ayuda del director espiritual, de manera que los candidatos aprendan a vivir en trato familiar y constante con el Padre por su Hijo Jesucristo en el Espíritu Santo. Y fomentar en los candidatos un gran amor a la Iglesia y a los hermanos, configurándose a Cristo Sacerdote por la sagrada ordenación, habituarse a unirse a Él, como amigos, con el Sacerdocio íntimo de toda su vida. El candidato debe aprender a vivir según el estilo del Evangelio, a tener como fundamento: la fe, la esperanza y el amor, de tal modo que su práctica adquiera el Espíritu de Oración (PDV 45-50; OT 8-12).

LA FORMACIÓN INTELECTUAL: INTELIGENCIA DE LA FE

La formación intelectual se relaciona profundamente con la formación Humana y Espiritual constituyendo un elemento necesario; es como una exigencia insustituible de la inteligencia con la que el hombre, participando de la luz de la inteligencia, trata de conseguir una sabiduría que se abre y avanza al conocimiento de Dios y a su adhesión. Todo cristiano debe estar dispuesto a defender la Fe y a dar razón de la esperanza que vive (1ª Pe 3,15), es por eso que la dimensión académica es una exigencia insustituible en la formación. Hoy mas que nunca es indispensable buscar un conocimiento mas profundo de los misterios divinos que haga a los futuros sacerdotes capaces de anunciar el Evangelio y hacerlo creíble frente a las legítimas exigencias de la razón humana. La filosofía lleva al candidato a una veneración amorosa de la verdad, al justo conocimiento e interpretación de Dios, hombre y el mundo. La teología, lleva al candidato a poseer una visión completa y unitaria de las verdades reveladas por Dios en Jesucristo y de la experiencia de fe en la Iglesia. (PDV 51-56)

LA FORMACIÓN PASTORAL: COMUNICAR LA CARIDAD DE JESUCRISTO, BUEN PASTOR.

La formación de los candidatos al sacerdocio está orientado a prepararlos de una manera específica para comunicar la caridad de Cristo, Buen Pastor teniendo una base doctrinal en el Ministerio de la Palabra; la formación pastoral deberá vivir estas dimensiones eclesiales en el ejercicio del ministerio; la conciencia de la Iglesia como comunión apurará al candidato al sacerdocio a realizar una pastoral comunitaria. Es importante preparar a los futuros sacerdotes para la colaboración con los laicos. La conciencia de la Iglesia como comunión “misionera” ayudará al candidato al sacerdocio a amar y vivir la dimensión misionera esencial de la Iglesia y de las diversas actividades pastorales; que el candidato aprenda a ejercer el arte del apostolado no sólo teóricamente sino también prácticamente y que sean capaces de trabajar por propia iniciativa y en colaboración con los demás; por eso han de iniciarse en la actividad pastoral por medio de las prácticas adecuadas, tanto durante el curso como en las vacaciones (PDV 57- 59; OT 19-20).

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