| XII Asamblea Diocesana |
|
¡VEN, CAMINEMOS JUNTOS!
La Diócesis de Papantla afirma su fe en Jesús resucitado Una a una, el pasado 21 de noviembre, fueron llegando desde muy temprano al Parque Temático Takilhsukut del Municipio de Papantla, las distintas Parroquias procedentes de las cinco Foranías: Nuestra Señora del Carmen, San Juan María Vianney, Juan XXIII, Sánchez Tinoco y los anfitriones de San Pablo, quienes nos recibieron con un rico café y un delicioso pan. Protagonista relevante en nuestras asambleas diocesanas, ha sido y seguirá siendo la bendita Palabra de Dios, ella es la fuente primordial de la espiritualidad de comunión, motor que nos impulsa a sacar adelante el plan diocesano de pastoral y la recibimos con el respeto que se merece para que fuera quien presidiera nuestra XII Asamblea. Llenas de gratitud por el desvelo, los sacrificios, las lejanías, estuvieron las palabras de bienvenida del pastor diocesano.
En el proceso histórico de las asambleas diocesanas que nos presentó el padre Costo, podemos mencionar como las más significativas: 1997, celebración jubilar por el 75 aniversario de la fundación de la Diócesis de Papantla. 2000, para resaltar la celebración del gran jubileo por los dos mil años de la redención. 2005, con este evento eclesial iniciamos nuestro proyecto diocesano de pastoral comunitaria. 2007, es aquí donde por primera vez nuestros encuentros son contemplados como asambleas diocesanas y nacen los lemas, siendo el primero: “Somos el pueblo santo elegido por Dios”. Y así llegamos a esta décima segunda asamblea.
En su intervención, el padre Antonio Grajales Lagunes, parafraseando a Benedicto XVI, recuerda que “la familia es patrimonio de la humanidad, espacio donde no sólo se conoce a Dios, sino se aprende a amar”. Y retomando a San Pablo, recalca que “la familia es iglesia doméstica”.
El padre Víctor Hernández Hernández, después de saludar en nombre propio y del equipo de asesores del plan diocesano de pastoral y tomando como base a Jn. 21, 1-14, recordó en su tema de animación bíblica que, “estamos reunidos como parte de un proceso pastoral, con el lema: ‘Ven, caminemos juntos’ y repasando los anteriores (‘Somos el pueblo santo elegido por Dios’ y ‘Solos no, juntos si’), enfatizó que los pueblos grandes tienen historia y dignidad. Nuestra diócesis al descubrir su historia descubre su grandeza al caminar juntos, porque somos grandes, porque somos hijos de Dios; porque un hombre solo, una mujer sola, es el ¡infierno!, porque el infierno es soledad.
Enseguida el padre Víctor, refiriéndose a Jn. 21, 1-14, donde un grupo de hombres que trabajó toda la noche, cansado y triste porque no pescó nada, se le presentó Jesús resucitado, triunfante, glorioso, todavía con las heridas en sus manos, pies y costado, que pregunta, ¿han pescado algo? “Esta palabra nos dignifica, nos anima, porque la palabra de Jesús es verdad, es bondad, es ternura, que levanta el ánimo, que impulsa a la acción. En la historia de nuestra Diócesis de Papantla, ese grupo de hombres es la misma diócesis: los bautizados y las bautizadas con sus sacerdotes y su obispo. Y Jesús resucitado y glorioso, les ha preguntado, ¿qué han logrado con todos sus esfuerzos y sacrificios: hay eucaristía para todos, hay pan de la Palabra para todos, pan cotidiano para todos, vida digna para todos? Porque en muchas partes de la diócesis hay situaciones indignas: pobreza, explotación, corrupción, secuestro, venta de drogas. Los sacerdotes no alcanzan a llegar a todos los lugares. El sistema económico que empobrece a las personas. Muchos campesinos que trabajan por salarios de hambre y sus productos son acaparados por el coyote; esto nos desanima, nos desalienta. Jesús no quiere eso: pan y vida digna para unos pocos.
“La diócesis con su plan pastoral -continúa diciendo el padre Víctor- no provoca desanimo, por el contrario, invita a sumar esfuerzos y voluntades para buscar lo que Jesús quiere. En algunas partes (de la diócesis) tienen que buscar el pan cotidiano en otras partes, lo cual resulta una tragedia; pues allá no son reconocidos en su lengua, en su cultura y regresan transformados, aplastados y agredidos. Los sacerdotes a veces no encuentran la energía, la ilusión de su ministerio, no tienen palabras para alentar todas estas situaciones, están desarticulados y desanimados. A ellos les decimos: vuelvan a echar las redes y al obispo le decimos: vuelva a echar las redes. Dios confía en este presbiterio, en su obispo y a todos nos pide que nos pongamos al servicio de su pueblo. Jesús confía en ustedes laicos y laicas, que crezca en ustedes la ilusión de trabajar por su reino. Jesús confía en todos nosotros porque somos capaces de pescar muchos peces. La Diócesis de Papantla afirma su fe en Jesús resucitado y se vuelve a ilusionar. Creemos que somos capaces de llegar a todos y a todas, porque creemos en la Palabra de Jesús que pide eucaristía, pan de la Palabra, pan cotidiano y vida digna para todos.
“Muchos creen que hablar así, no es competencia del ministro católico. Si alguien cree que no darle de comer a la gente, no es cuestión de fe, ese alguien es el ¡infierno! Tal vez a muchos les gustaría que habláramos de angelitos, de oración, de cosas espirituales (lo cual está bien), pero que no toquemos la pobreza y el hambre de nuestro pueblo. En esta asamblea Jesús en persona ha preparado la comida y nos invita a alimentarnos y seguir echando las redes en este inmenso mar que es la Diócesis de Papantla”. Finalmente, en lengua totonaca, termina agradeciendo la presencia de todos.
El pastor diocesano, por su parte, en la homilía y en alusión a la primera lectura, remarcó que “la historia tiene su sentido en Dios. El sentido último de la historia, no es la destrucción, ni el aniquilamiento. Así en nuestro plan (en clara referencia al proyecto de pastoral comunitaria en el que hemos caminado en estos últimos cinco años), hemos dados pasos y aunque pequeños, estamos haciendo historia, la historia de Dios. Estamos en el siglo IV a.C., y el profeta se encarga de darle al pueblo que está sufriendo persecución y destierro, el otro sentido de la historia”. En la segunda lectura que se proclamó en lengua totonaca, el obispo puntualizó que “Jesús es el testigo fiel, que con sus actitudes y palabras se convierte en el principio y en el final de nuestra vida. En el Evangelio, la comunidad de San Juan, siguió diciendo el obispo diocesano, nos hace ver que Jesús primero no quería ser rey, pero ahora se reconoce rey ante Pilato, con ello, Juan nos quiere decir que Jesús quiso ser el testigo fiel hasta su muerte, haciendo la voluntad del Padre y opta por la debilidad, la libertad y el amor. Frente a Pilato que representa el poder político y ante los sacerdotes que representan el poder religioso, Jesús se define por la no violencia. Todo el que crea en Jesús tiene que seguir sus pasos y así transparentar la gloria de Dios, pues Jesús mismo dijo, quien me ve a mí ve al Padre. De esta manera, quien nos vea a nosotros, dirá: ese si cree en Jesús”. Agradecemos a los párrocos, a los grupos apostólicos y a las comunidades de la Foranía San Pablo, el cariño y entusiasmo en la organización de esta décima segunda asamblea diocesana.
3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved." |
||||||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
Noticias destacadas
| Dios nos hace el llamado sin obligarnos |
| Con motivo de la apertura del año jubilar de la fundación de la congregación de las Hijas Mínimas de María Inmaculada, que el 25 de marzo de 1886 nació para la Iglesia, fundada por el Siervo de Dios el Padre Pablo de Anda Padilla. El día 26 de marzo del 2010, el Señor Obispo Don Jorge Carlos Patrón Wong visitó el Colegio Guadalupe Victoria en la ciudad de Papantla, Veracruz. | |
| Leer más... |
¿Quién está en línea?
Hay 15 invitados en línea














